
El conflicto ya presiona los precios del crudo y amenaza rutas clave como el Estrecho de Ormuz, elevando la probabilidad de disrupciones en el suministro global.
La gran parte de los países con mayor producción de petróleo en el mundo se encuentran actualmente en un conflicto bélico, lo que puede acrecentar el riesgo de tener una disponibilidad limitada de hidrocarburos.
Puntualmente se trata de las naciones de Arabia, Rusia, Irán, Irak, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, que aceleraron sus conflictos armados luego del ataque de Estados Unidos a Israel a Irán el pasado 28 de febrero.
La producción mundial de petróleo crudo ronda los 105 millones de barriles diarios, de los cuales cerca de dos terceras partes se concentran en apenas diez países. De ese grupo, seis enfrentan conflictos, lo que implica que alrededor del 35% de la producción global está en zonas de riesgo, explicó Mario Govea, director general de Howell Consultores.
“Aquí lo interesante es que dos tercios de la producción mundial está concentrada en estos 10 países que son 70 millones de barriles por día; y seis de los 10 países se encuentran expuestos en conflictos bélicos que están en desarrollo y esto nos habla de la magnitud del problema”, explicó durante su participación en un conversatorio organizado por Onexpo Nacional.
Si a esos seis países se suma Estados Unidos que, si bien no enfrenta ataques armados en su territorio, sí participa en el conflicto con Irán, el nivel de riesgo sobre la producción global se incrementa.

El ataque contra Irán que inició a finales de febrero ya ha dejado consecuencias importantes; inicialmente ha elevado de manera significativa los precios del petróleo, llevándolo a máximos de hasta 120 dólares por barril.
La volatilidad en el precio del crudo ha generado incrementos en los precios de los combustibles. Por ejemplo, en México se ha incrementado de manera importante el diésel y de la gasolina premium; la regular, si bien tiene un ligero aumento, se mantiene por debajo de los 24 pesos por litro como lo establece el Pacto Gasolinero firmado por el Gobierno Federal y los empresarios del sector.
En respuesta, la Secretaría de Hacienda tuvo que activar un estímulo fiscal al impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS) del diésel el pasado viernes, el cual contempla un subsidio de 2.59 pesos menos que el consumidor no tiene que pagar por cada litro que compra.
Expansión publicó el pasado martes que, cuando inició el conflicto el precio promedio nacional del diésel era de 26.23 pesos por litro; pero para el 17 de marzo ya alcanzaba los 28.18 pesos, un incremento puntual de 1.95 pesos por litro.
La Agencia Internacional de Energía (IEA) también considera que este contexto afecte directamente la oferta mundial del petróleo hasta en ocho millones de barriles diarios, como resultado de los bloqueos en el Estrecho de Ormuz.
El Informe del Mercado Petrolero de la IEA, correspondiente a marzo, advierte que la guerra en Oriente Medio está provocando la mayor disrupción del suministro en la historia del mercado petrolero mundial, debido al bloqueo del estrecho de Ormuz. Esta situación se agrava por la limitada capacidad disponible para sortear esta vía marítima y el llenado de los depósitos de almacenamiento.
En medio de la crisis, países no pertenecientes a la OPEP+, como Rusia, están sumando su producción al mercado global para hacer frente a la demanda.
“Se prevé que la oferta mundial de petróleo se desplome en ocho millones de barriles diarios en marzo, si bien las restricciones en Oriente Medio se verán parcialmente compensadas por una mayor producción de productores no pertenecientes a la OPEP+, Kazajistán y Rusia, tras las interrupciones sufridas a principios de año”, apunta el informe.
Aunque los efectos de mercado dependerán de la duración del conflicto armado, la IEA sigue estimando que para este año la demanda mundial del petróleo aumente en 1.1 millones de barriles diarios para este año, cuya producción provendrá de países no pertenecientes a la OPEP+.
De momento, la agencia acordó liberar 400 millones de barriles de petróleo de sus reservas estratégicas para hacer frente a la demanda y la volatilidad de los precios. Y Estados Unidos autorizó la venta de petróleo de Rusia para ayudar a la disponibilidad del mercado.

Sequías, mayores costos y falta de riego ponen en aprietos al aguacate mexicano, mientras nuevos exportadores ganan terreno en el mercado global.
México sigue al frente del negocio global del aguacate, pero el terreno ya no es exclusivo. La expansión de nuevos productores, en especial en América Latina, comienza a estrechar la ventaja del líder histórico.
El mercado mundial ya supera los 20,000 millones de dólares y mantiene una trayectoria de crecimiento sostenido. Los volúmenes de exportación avanzan con rapidez, impulsados por mayor producción y por la entrada de nuevos jugadores.
Si la tendencia se mantiene, hacia el final de la década cerca de 30 países exportarán más de 5,000 toneladas anuales, cuando hace apenas unos años eran muchos menos, de acuerdo con un análisis de RaboResearch, el brazo de estudios económicos y agroindustriales de Rabobank.
La OCDE y la FAO estiman que el aguacate será la fruta tropical más comercializada del mundo hacia 2030, con exportaciones cercanas a 3.9 millones de toneladas, por encima de productos como la piña y el mango. La producción global alcanzaría los 12 millones de toneladas, el triple de lo registrado en 2010.
América Latina se mantendrá como el corazón del negocio. Cerca de 74% de la producción seguirá concentrada en la región, impulsada por condiciones climáticas favorables y disponibilidad de tierra.
Pero ese mismo liderazgo regional abre la puerta a nuevos competidores. En ese escenario, México conserva su posición dominante, sobre todo por su cercanía con Estados Unidos, el mayor importador del mundo. Durante la temporada 2024-2025, ese mercado mostró una demanda sólida y llevó los precios a máximos históricos ante la caída en los envíos mexicanos, afectados por calor y sequía .
La expectativa apunta a una recuperación en 2025-2026, con mayores volúmenes desde México y la mayor cosecha en California desde 2020. Sin embargo, el tablero ya cambia. Estados Unidos busca diversificar su abastecimiento en América Latina, mientras la Unión Europea se consolida como otro gran destino global.
Sudamérica se perfila como el principal bloque emergente. La región podría superar el millón de toneladas exportadas en la temporada 2025-2026, liderada por Perú, seguido de Colombia y Chile.
El crecimiento responde a nuevas plantaciones, mayor inversión y una estrategia definida para ganar mercados en Estados Unidos y Europa. Perú destaca por volumen y capacidad exportadora. Colombia, por su parte, gana terreno con rapidez y ya figura entre los principales proveedores globales. Ambos avanzan en un mercado que antes tenía un claro dominador.
En Europa, la fuerte demanda sostuvo precios elevados durante 2024 y la primera mitad de 2025, pero los envíos masivos desde Perú comenzaron a presionar los precios mayoristas durante el verano . A esto se suma el crecimiento de exportaciones desde países africanos, lo que intensifica la competencia.
La expansión no se limita a América Latina. Australia se encamina a recuperar su producción en 2025-2026 tras una caída previa, mientras Nueva Zelanda anticipa un repunte en su oferta, lo que añade más volumen al mercado global.
El resultado es un mercado cada vez más saturado y competitivo, donde la sobreoferta estacional ya presiona precios y obliga a fortalecer estrategias de comercialización.
México mantiene ventajas claras. Producción casi todo el año, escala y acceso privilegiado al mercado estadounidense. Pero la distancia se reduce. Perú crece con volumen, Colombia gana espacio con rapidez y nuevos países se posicionan para la próxima década.
México también enfrenta presiones internas. La producción reciente resintió sequías y olas de calor, lo que provocó caídas de doble dígito en los envíos hacia Estados Unidos en meses clave. A esto se suma una vulnerabilidad estructural, 44% de las 163,000 hectáreas certificadas en Michoacán carece de riego, lo que expone al cultivo a variaciones climáticas, dice el análsis de Rabobank..
Los costos también aprietan. El salario mínimo se triplicó desde 2018, lo que reduce márgenes para productores. Además, cerca de 67% de los huertos en Michoacán presenta algún grado de erosión del suelo, un reto que pone en riesgo la sostenibilidad de la producción.
A esto se suma la inseguridad, mientras sus exportaciones rondaron los 4,000 millones de dólares en 2025 y consolidaron su lugar en los mercados internacionales, la violencia avanza en paralelo. En regiones productoras, el crimen organizado impone cobros y presiones que se han vuelto parte del día a día. El problema golpea con mayor fuerza a Michoacán, de donde sale cerca del 75% del aguacate del país.

El cruce de datos bancarios y fiscales permite al Servicio de Administración Tributaria identificar diferencias sin auditoría; no aclararlas a tiempo deriva en multas de hasta 76,000 pesos y revisiones más profundas.
Las diferencias entre lo que declaras y lo que realmente se mueve en tus cuentas bancarias pueden activar alertas ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT) sin que necesariamente exista una conducta ilegal. A partir de cruces de información entre comprobantes fiscales, transferencias y datos reportados por terceros, el fisco puede detectar inconsistencias que, en muchos casos, tienen origen en errores administrativos o en prácticas cotidianas que pasan desapercibidas para el contribuyente.
Frente a este tipo de escenarios, la clave no está únicamente en la detección, sino en la capacidad de entender qué originó la diferencia y cómo responder de forma adecuada dentro de los plazos establecidos.
Detrás de muchas inconsistencias hay diferencias entre lo que se factura, lo que efectivamente se cobra y lo que finalmente se declara. Errores en la emisión de comprobantes fiscales digitales (CFDI) pueden alterar el momento en que se reconoce un ingreso, generando registros que no reflejan el flujo real de dinero.
“Un caso típico es cuando se registra un comprobante como pago en una sola exhibición (PUE), lo que obliga a declarar ese ingreso aunque no se haya cobrado. Si en realidad no se recibió el pago, se tendría que cancelar ese comprobante y emitir uno nuevo como pago en parcialidades o diferido (PPD)”, explica Virginia Ríos Hernández, integrante de la comisión técnica de Investigación Fiscal en el Colegio de Contadores Públicos de México (CCPM).
Un error de este tipo no solo afecta la declaración en curso, también puede provocar que el SAT identifique ingresos que en realidad no existen.
Al comparar esa información con los estados de cuenta bancarios, la autoridad puede asumir que hay ingresos omitidos o mal registrados cuando los datos no coinciden.
Algo similar ocurre con los gastos cuando se deducen operaciones que no están debidamente sustentadas o que no corresponden a la actividad económica. En empresas, esto puede suceder si se emiten facturas a nombre de la razón social por compras que no forman parte de su operación real, lo que distorsiona la contabilidad.
Para personas físicas, el problema toma otra dimensión. Cuando el nivel de gasto supera los ingresos declarados, se configura un supuesto de discrepancia fiscal. En ese punto, el contribuyente debe demostrar de dónde provienen los recursos utilizados, lo que convierte un desajuste en una revisión directa sobre su capacidad económica.
Antes de que exista una notificación formal, ya hay indicios que permiten detectar inconsistencias. La información precargada en las declaraciones funciona como un primer filtro, ya que muestra los ingresos y gastos que el SAT tiene registrados.
“Si al revisar la declaración los datos precargados no coinciden con lo que la persona esperaba, es una señal clara de que hay diferencias que deben corregirse antes de enviar la información”, señala la especialista.
Revisar estos datos antes de enviar la declaración permite identificar diferencias a tiempo. Ajustar comprobantes, verificar ingresos o corregir deducciones en ese momento evita que el problema avance a una etapa en la que la autoridad interviene directamente.
En personas morales, este ejercicio adquiere mayor relevancia durante la preparación de la declaración anual. Variaciones en conceptos como salarios, deducciones o ingresos acumulables pueden evidenciar errores en la contabilidad o en el registro de operaciones.
Ignorar estas señales implica asumir que la información es correcta cuando no lo es. A partir de ahí, el SAT puede detectar inconsistencias al cruzar datos y emitir un requerimiento, lo que traslada el problema a una fase donde ya existen plazos definidos y posibles sanciones.
Cuando llega un requerimiento, comienza un proceso formal que no depende de que el contribuyente interactúe activamente con la notificación. Incluso sin abrir el buzón tributario, la notificación surte efectos legales.
“Al abrir el buzón tributario se considera que ya fuiste notificado… incluso si no lo abres, después de tres días se considera notificado de todas formas”, advierte Ríos Hernández.
A partir de ese momento comienza a correr el plazo para responder, que generalmente es de 20 días en casos de discrepancia fiscal. Durante ese periodo, resulta indispensable analizar con detalle qué observaciones está haciendo la autoridad.
Entender con claridad qué está cuestionando el SAT permite construir una respuesta adecuada. Cada inconsistencia tiene un origen distinto, por lo que responder sin identificar el problema puede llevar a presentar información incompleta o fuera de contexto.
Reunir la documentación necesaria implica justificar el origen de los recursos o la validez de las operaciones. Estados de cuenta, contratos de crédito, comprobantes de herencias o inversiones son elementos que permiten acreditar que los movimientos tienen sustento.
Responder dentro del plazo y con información bien organizada puede resolver la situación como un ajuste administrativo. En cambio, hacerlo de forma deficiente o no atender el requerimiento abre la puerta a sanciones y a procesos más complejos.
En la práctica, muchas inconsistencias surgen de hábitos cotidianos que no se perciben como riesgos fiscales. Uno de los casos más frecuentes es el uso de tarjetas de crédito por terceros, ya que el gasto se registra a nombre del titular sin importar quién realizó el consumo.
Otro escenario común aparece en los pagos grupales. Cuando una persona cubre una cuenta completa y después recibe transferencias de otros, el SAT puede interpretar ese movimiento como un gasto propio si no hay evidencia clara del reembolso.
“Algunas de estas situaciones pueden aclararse si se cuenta con documentación, pero en casos como gastos compartidos sin comprobantes, la justificación se vuelve más complicada”, señala la especialista.
Ingresos informales, incluso de bajo monto, también generan discrepancias cuando no se incluyen en la declaración. De igual forma, depósitos en cuentas personales relacionados con la administración de recursos de terceros pueden considerarse ingresos propios si no se justifican.
El problema en estos casos es la falta de comprobantes formales. A diferencia de un crédito o una herencia, donde existe documentación clara, los gastos compartidos o transferencias informales suelen carecer de respaldo suficiente para acreditar su origen.
Ignorar un requerimiento del SAT no solo implica una multa general, sino que puede ubicarse en distintos supuestos del Código Fiscal de la Federación, cada uno con sanciones específicas según la conducta del contribuyente:
Cuando el contribuyente no presenta declaraciones, avisos o documentos solicitados por el SAT, o los entrega fuera del plazo establecido, incurre en una infracción directa. Esta es una de las situaciones más comunes cuando se ignoran notificaciones en el buzón tributario.
La sanción para 2026 va de 2,050 a 50,710 pesos por cada obligación incumplida, lo que significa que si existen varios requerimientos sin atender, las multas pueden acumularse y aumentar considerablemente el monto total a pagar.
Si la autoridad ya inició facultades de comprobación —como una auditoría o visita domiciliaria— y el contribuyente no proporciona información, contabilidad o documentos necesarios, la falta se considera más grave. En estos casos, la multa oscila entre 25,360 y 76,090 pesos, reflejando que el incumplimiento ocurre dentro de un proceso fiscal en curso, donde la obligación de colaborar con la autoridad es más estricta.
Antes de iniciar una auditoría formal, el SAT puede solicitar datos o documentos para analizar la situación fiscal del contribuyente. No atender estas solicitudes también genera sanciones, incluso si aún no hay una revisión abierta.
La multa en este supuesto va de 29,930 a 49,870 pesos por cada solicitud no atendida, y puede aplicarse no solo al contribuyente, sino también a terceros relacionados o responsables solidarios.
Cuando una persona física tiene gastos superiores a sus ingresos declarados y no logra comprobar el origen de esos recursos dentro del plazo legal, la autoridad considera que existe omisión de ingresos.
En este caso, la sanción no es una cantidad fija, sino un porcentaje del impuesto omitido: va del 55% al 75% del monto no declarado. Además, esta conducta puede equipararse a defraudación fiscal, lo que abre la posibilidad de sanciones penales, incluyendo prisión, dependiendo del monto involucrado.
Si el contribuyente incurre de manera reiterada en estas conductas, las multas pueden incrementarse entre 20% y 30% adicional sobre el monto base, lo que eleva significativamente el impacto económico de no corregir a tiempo.
En contraste, cuando el contribuyente corrige su situación y paga dentro de los 45 días posteriores a la notificación, puede acceder a una reducción de hasta 20% en la sanción, lo que representa un incentivo para atender los requerimientos de manera inmediata.
Prevenir este tipo de situaciones implica mantener control constante sobre la información financiera. Llevar un registro claro de ingresos y gastos permite detectar diferencias antes de que se conviertan en observaciones formales.
“Llevar control de ingresos y gastos, revisar movimientos bancarios y asegurarse de que los CFDI estén correctamente emitidos permite anticipar diferencias antes de que el SAT las observe”, explica la especialista.
Revisar periódicamente cuentas y comprobantes facilita identificar errores en tiempo real. Detectar a tiempo cualquier desbalance entre ingresos y gastos permite corregirlo o justificarlo antes de presentar la declaración.

El rendimiento que obtiene cada Siefore depende del fondo en el que se invierte y de quién gestiona esos recursos. Con el paso del tiempo, las diferencias entre una y otra pueden marcar una variación relevante.
La incertidumbre económica que vive el mundo nos hace ser cautelosos con el manejo del dinero, y ello conlleva a buscar las alternativas más seguras para invertir.
Tampoco es necesario contar con muchos recursos o hacer trámites extenuantes, pues si cuentas con una cuenta de Afore puedes verificar cuál es la que mejor rendimiento te ofrece para poder maximizar tu dinero.
El rendimiento que obtiene cada Sociedad de Inversión Especializadas en Fondos para el Retiro ( Siefore ) dependerá del fondo en el que se invierte y de la administradora que gestiona esos recursos. Con el paso del tiempo, las diferencias entre una y otra pueden marcar una variación relevante en el monto acumulado.
Ante ese escenario, revisar en qué afore se encuentran tus ahorros, conocer cuáles reportan mejores rendimientos según el año de nacimiento y entender el proceso para cambiarae permite tomar decisiones informadas sobre el ahorro de largo plazo.
Una Siefore es el fondo de inversión en el cual las Afores invierten los recursos de los trabajadores para generar rendimientos.
Un dato relevante es que algunos de los rendimientos que ofrecen las Siefores ya superan por mucho a la tasa que actualmente te ofrece el Cete a 28 días, que es considerado el bono con el menor nivel de riesgo que hay en el mercado nacional.
El Cete a 28 días tiene un rendimiento de 6.81%, al cual si le restamos la inflación actual, de 4.02%, arroja un rendimiento real de 2.79 puntos porcentuales, que es lo que obtendrías porque le estás eliminando el alza de precios.
Aunque cabe aclarar que los Cetes son una alternativa de inversión a corto plazo, mientras que las Afore son inversiones de mayor tiempo.
Las Afore invierten los recursos de los trabajadores mexicanos a través de las las cuales pretenden obtener los mayores rendimientos posibles.
Las Siefores buscan personalizar los portafolios de inversión, en atención a las edades, plazos y perfiles de riesgo.
Cuando un trabajador es joven puede tolerar más riesgo para alcanzar mejores rendimientos y con ello tener la posibilidad de elegir plazos mayores y destinar un porcentaje más alto en instrumentos financieros con más volatilidad, pero a medida que te acerques a la edad de jubilación, la Siefore ajustará gradualmente las inversiones hacia opciones más conservadoras, lo que busca proteger el capital ante una eventual inestabilidad de los mercados.
A continuación te mencionamos las tres mejores Siefores generacionales que dieron los mejores rendimientos al cierre de febrero de 2026 (sin descontar la inflación), según la Consar: Siefore básica inicial
Profuturo: 9.43% XXI-Banorte: 8.99% Sura: 8.90% Siefore básica 95-99 (personas nacidas en entre esos años)
Profuturo: 9.46% XXI-Banorte: 8.98% Sura: 8.96% Siefore básica 90-94
Profuturo: 9.42% Sura: 8.88% Inbursa: 8.81% Siefore básica 80-84
Profuturo: 9.27% Sura: 8.77% XXI-Banorte: 8.62% Siefore básica 85-89
Profuturo: 9.43% Sura: 8.81% XXI-Banorte: 8.74% Siefore básica 80-84
Profuturo: 9.27% Sura: 8.77% XXI-Banorte: 8.62% Siefore básica 75-79
Profuturo: 9.12% Sura: 8.60% Inbursa: 8.45% Siefore básica 70-74
Profuturo: 8.8% Sura: 8.42% XXI-Banorte: 8.23% Siefore básica 65-69
Profuturo: 8.41% Sura: 8.19% Inbursa: 7.95% Siefore básica 60-64
Profuturo: 7.93% Sura: 7.75% Inbursa: 7.73% Siefore básica de pensiones (SB0)
Corresponde a personas de 60 años y mayores que están próximos a realizar retiros totales por pensión o negativa de pensión, así como los trabajadores del ISSSTE con bono redimido. Coppel: 7.58% Azteca: 7.58% PensionISSSTE: 7.48%
La UE detecta funciones como scroll infinito, autoplay y algoritmos diseñados para retener usuarios, incluidos menores y adultos mayores, en medio de alertas por su impacto en la salud mental.
Durante años, el debate público ha puesto bajo la lupa adicciones como el azúcar, la cafeína o el tabaco. Ahora, las redes sociales se suman a esa lista, en medio de crecientes cuestionamientos sobre si su diseño busca enganchar a los usuarios.
Mientras algunos sostienen que las redes son herramientas neutrales que dependen del uso individual, organismos como la Comisión Europea o la Cámara de Comercio de Estados Unidos advierten que su diseño puede generar dinámicas de enganche comparables a una “nicotina digital”.
En febrero de 2026, la Comisión Europea informó que, de manera preliminar, encontró a TikTok en incumplimiento de la Ley de Servicios Digitales por su “diseño adictivo”, con elementos precisos como el scroll infinito, el autoplay, las notificaciones push y un sistema de recomendación altamente personalizado.
Bruselas no se limitó a cuestionar la existencia de esas funciones, sino la falta de una evaluación seria sobre el daño potencial que causan al bienestar físico y mental de los usuarios, incluidos menores de edad y adultos vulnerables. También observó que ByteDance no habría considerado con suficiente rigor indicadores de uso compulsivo, como el tiempo que pasan los menores en la app durante la noche o la frecuencia con la que abren la plataforma.
María del Carmen Fernández, directora del Observatorio de Medios del Tecnológico de Monterrey, señaló que las plataformas digitales requieren tener la atención de los usuarios para poder mantener la popularidad de sus servicios antes empresas de publicidad. Pero advierte sobre los riesgos que trae esta adicción a las redes sociales, sobre todo por la pérdida de atención.
“Las plataformas compiten en la economía de la atención, y en esa disputa el éxito no se mide por cuán bien informan o conectan, sino por cuántas veces logran interrumpir al usuario, retenerlo y devolverlo a la pantalla. Ahí encajan perfecto los estímulos intermitentes, la recompensa variable y la personalización extrema que hacen que salir de una app sea siempre más difícil que entrar”, señaló el estudio de la Comisión Europea.
Esa preocupación ya había sido formulada en Estados Unidos por el Surgeon General. Su advertencia sobre redes sociales y salud mental juvenil sostuvo que no puede concluirse que estas plataformas sean suficientemente seguras para niños y adolescentes y pidió actuar con rapidez para reducir riesgos.
“Los jóvenes que pasan más de tres horas al día en redes enfrentan el doble de riesgo de presentar problemas de salud mental, incluidos síntomas de depresión y ansiedad. A ello se suma que el uso es prácticamente universal entre adolescentes y que una tercera parte reporta estar conectada casi constantemente”, argumentó el departamento de salud de EU.
Los primeros servicios digitales ofrecían interacción, pero las redes actuales cuantifican esa interacción de forma obsesiva.
“Likes, streaks, contadores de vistas, indicadores de escritura, número de reproducciones, badges, rankings implícitos y métricas visibles convierten la experiencia en una secuencia de pequeñas evaluaciones públicas. Eso ancla por dos vías. La primera es emocional, porque el usuario regresa a comprobar respuesta, aprobación o rechazo. La segunda es identitaria, porque el perfil deja de ser sólo una cuenta y se vuelve un archivo vivo de reconocimiento social”, precisó Fernández.
Desde la perspectiva de experiencia de usuario, ese cruce es crucial. Un diseñador puede alegar que el autoplay “reduce fricción”, que el scroll infinito “mejora continuidad” o que las notificaciones “facilitan reenganche”, pero esas formulaciones ya no son inocentes. Reducir fricción también puede significar eliminar los momentos en que una persona se preguntaría si quiere seguir ahí.
Hablar de “adicción” ayuda a nombrar una experiencia cotidiana para millones de usuarios que sienten ansiedad cuando no revisan el teléfono o pierden la noción del tiempo al deslizar contenido.
La Organización Mundial de la Salud, por su parte, sí reconoce el gaming disorder en la ICD-11, pero no ha hecho lo mismo con el uso problemático de redes sociales, que tiene una constante distracción.
En números de a cuanto contenido está expuesta la población, el Observatorio del Instituto para el Futuro de la Educación advirtió en 2025 que cada minuto se suben cerca de 16,000 videos a TikTok, se reproducen 138.9 millones de reels en Instagram y Facebook y se generan más de 3 millones de visualizaciones en YouTube.