
México reduce déficit comercial a 463 millones de dólares, aunque importaciones crecen más.
El comercio exterior de México mantiene su dinamismo, en febrero de 2026, las exportaciones de México sumaron 56,851 millones de dólares, con un crecimiento anual de 15.8%.
Este avance se explicó por el sector no petrolero, pues las exportaciones crecieron 17.5%, mientras que las petroleras cayeron 24.2% en febrero.
En lo que respecta a las exportaciones manufactureras de México, estas superaron los 51,700 millones de dólares y aumentaron 17.1% anual, de acuerdo con datos del Inegi.
Dentro de este segmento, destacaron los envíos de maquinaria y equipo, productos metalúrgicos y electrónicos. En contraste, el sector automotriz registró una caída de 3.4%, afectado por menores ventas hacia Estados Unidos.
Entre enero y febrero de 2026, las exportaciones de México alcanzaron 104,859 millones de dólares, con un crecimiento de 12.2%. Importaciones crecen a mayor ritmo en México
El dinamismo no solo se reflejó en las exportaciones, también las importaciones de México sumaron 57,314 millones de dólares en febrero, con un crecimiento anual de 20.8%.
El incremento se concentró en los insumos productivos. Las importaciones de bienes intermedios alcanzaron más de 46,200 millones de dólares y crecieron 27.2%. Este comportamiento sugiere una mayor actividad industrial, impulsada por la demanda de insumos para exportación.
Por tipo de bienes, las compras de consumo crecieron 5.2%, mientras que las de capital retrocedieron 8.1%, lo que apunta a una menor inversión en maquinaria en el corto plazo.
En el primer bimestre del año, el crecimiento también se mantuvo. Entre enero y febrero de 2026, las importaciones de México alcanzaron 111,803 millones de dólares, con un aumento de 15.2%.
El mayor ritmo de las importaciones impactó el balance comercial. En febrero de 2026, México registró un déficit comercial de 463 millones de dólares.
Aun así, el saldo mostró una mejora frente al mes previo. El déficit comercial se redujo respecto a enero, cuando superó los 6,400 millones de dólares.
La reducción respondió a un cambio en la balanza no petrolera, que pasó de déficit a superávit, así como a una disminución en el déficit petrolero. En el acumulado del año, la presión se mantiene, pues en el primer bimestre de 2026, la balanza comercial de México registró un déficit de 6,944 millones de dólares.

Para la semana del 28 de marzo al 3 de abril, Hacienda aplicará estímulos fiscales a las gasolinas Magna, Premium y diésel, para amortizar las alzas provocadas por la guerra en Irán.
Por tercera semana consecutiva, México activó descuentos o estímulos fiscales a la cuota por el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que se cobra a cada litro de diésel en el precio final a consumidores.
Para la semana del 28 de marzo al 3 de abril, el estímulo para el diésel, el combustible mayormente utilizado para el movimiento de personas y mercancías en el país, será de 5.18 pesos o 70%, por lo que la cuota IEPS para este combustible será de 2.19 pesos por litro, informó la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) en el Diario Oficial de la Federación (DOF).
El descuento que se aplica al impuesto del diésel, es mayor al otorgado en las dos semanas previas . Y tiene el objetivo de amortizar las alzas los precios de los combustibles, principalmente motivadas por la guerra en Irán.
En tanto, la cuota IEPS que se cobra a la gasolina Magna será de 5.15 pesos por litro, tras la aplicación de un estímulo de 1.55 pesos o de 23%. Esta es la segunda semana consecutiva que se aplica el estímulo a la gasolina regular.
El litro de Premium tendrá un estímulo de 0.45 pesos por litro, equivalente a 8%, por lo que la cuota queda en 5.21 pesos por litro.
La SHCP pública cada semana los estímulos fiscales a los combustibles, usualmente en vacaciones de semana santa los pública para un periodo de dos semanas, en esta ocasión solo los publicó para una semana.
México es uno de los países consumidores de combustibles con mayor carga tributaria incluida en los precios finales.
Existen tres cuotas IEPS que se cobran a cada litro de gasolina Magna, Premium y diésel: por emisión de CO2, que es de 17 centavos para las gasolinas, y de 21 centavos para el litro de diésel. La estatal, que es de 59 centavos para la regular, 72 centavos para la roja, y 49 centavos para el diésel. También está la cuota por IEPS federal, esta última es la carga más fuerte y a la que Hacienda aplica estímulos o descuentos, cuando suben los precios del petróleo a nivel global.
Adicional a estos tres tipos de IEPS, se le cobra IVA de 16% sobre el precio final, es decir, al que incluye el costo del combustible, logística, margen de ganancia y los IEPS.
En total, cada litro de combustible automotriz en México paga cuatro impuestos: el IEPS federal, el IEPS estatal, el IEPS por CO2 e IVA.
De acuerdo con PetroIntelligence, el precio de la gasolina Magna promedió 23.7 pesos a nivel nacional; el de la Premium 27.8 pesos, y el del diésel 28.7 pesos por litro, al cierre de las 11 de la mañana del 27 de marzo.

La industria automotriz estadounidense no puede sostener su producción sin componentes hechos en México, en plena antesala de la revisión del T-MEC.
Las conversaciones de los representantes comerciales de México y Estados Unidos ya comenzaron, en la antesala de la revisión del T-MEC. En ello, el país vecino del norte ha mostrado una mayor flexibilidad y consideración hacia el sector automotriz en México, diferente a la que se observaba del presidente Donald Trump recién inició su retorno a la Casa Blanca.
El viraje en el discurso corresponde a que hoy la realidad comercial y manufacturera se está imponiendo, antes que cualquier discurso político enfocado al proteccionismo, pues al otro lado de la frontera norte, la industria automotriz estadounidense no podría salir avante sin las autopartes “Hechas en México”, al representar estas el 43.7% de todos los componentes que importa para la fabricación de vehículos dentro de su territorio.
Y es que, con los años, el porcentaje en lugar de descender se ha incrementado. En 2007, año más antiguo dentro de los registros de la Industria Nacional de Autopartes (INA), las piezas mexicanas correspondían al 29.8% de sus importaciones, lo que representó un aumento del 13.9% de acuerdo con el dato de 2025.
Por otro lado, Canadá, quien también forma parte del T-MEC, en 2007 conservaba el 20.4% del origen de las importaciones de autopartes a Estados Unidos, una cifra que descendió hasta 10.2% en el último año, de acuerdo con datos de la INA.
La dependencia es tal que, por ejemplo, la Ford F-150, una de las pick-ups más vendidas en Estados Unidos a lo largo de las últimas cuatro décadas, puede tener un motor no necesariamente hecho en aquel país, sino venir de alguna planta al otro lado de la frontera bajo la leyenda “Made in México”. El volumen de la producción de autopartes en México cambió a lo largo de 2025, a medida que la ola de aranceles impuestos por el presidente Trump, fueron siendo más claros y su postura restrictiva fue aminorándose.
En los meses de enero y febrero del año pasado, la producción de autopartes descendió hasta 10% como consecuencia de la vorágine e incertidumbre que implicó el retorno del representante demócrata a la Casa Blanca.
Tras un arranque de año a la baja, conforme fueron transcurriendo los meses, los volúmenes volvieron a ritmos más normales, de tal manera que, la producción de autopartes en México concluyó el año en 119,002 millones de dólares, lo que significó una baja solo de 2.2%, una cifra menos preocupante a lo que se vislumbraba en los primeros meses.
“Fue un 2025 lleno de retos, de muchas dudas a lo largo del año, pero la información que tenemos es buena en el aspecto y la forma de cómo se estuvo recuperando el sector a lo largo del año”, comenta Julio Galván, gerente de estudios económicos de la INA.
Y es que es en el país vecino del norte donde los componentes hechos en México ven su principal lugar de destino. De acuerdo con datos de INA con información de S&P Global, Estados Unidos tuvo una participación de 87% en las exportaciones de las autopartes fabricadas en el territorio nacional, seguido Canadá y Brasil.
Pero la balanza comercial a lo largo del año fue superavitaria a favor de México, por 35,439 millones de dólares, pues las importaciones de autopartes “Made in USA” solo representaron el 49.4% de este tipo de componentes que ingresaron a México. Mientras las exportaciones totales de autopartes hechas en México sumaron 103,508 millones de dólares en 2025, las importaciones cerraron en 68,069 millones de dólares.
Desde la perspectiva de Guillermo Rosales, presidente de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), por la integración regional e interdependencia que existe en una de las industrias más pujantes de la región de América del Norte, que es la automotriz, en donde una autoparte llega a pasar hasta ocho veces la frontera entre México y Estados Unidos en lo que termina su fabricación, las conversaciones del T-MEC llegarán a buen puerto.
Asimismo, el panorama geopolítico actual, en donde guerras como la Rusia y Ucrania, así como la más reciente, de Israel y Estados Unidos contra Irán, que llevaron al cierre del estrecho de Ormuz, evidencian la necesidad de contar con una mayor articulación regional de este lado del hemisferio en miras de no depender de otras regiones.
“Más allá de la retórica impuesta por el presidente Trump, creo que pasará una mayor integración o relocalización 3.0, 2.0 o como la nomenclatura de marketing político lo denomine, pero nos abrirá una ventana de oportunidad en México para hacerle frente a estos movimientos que más allá de una coyuntura están incrementándose”, sostiene.
La necesidad de sobrellevar una buena relación con México ya se puso en orden de importancia también al otro lado de la frontera norte. Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos, pues en días recientes dijo en una entrevista con Fox News que las conversaciones avanzan con México, incluso por delante de Canadá, además de que ya entran a una etapa más formal. México necesita a Estados Unidos, pero Estados Unidos también necesita de México y su maufactura.

Con millones de usuarios y alta frecuencia de uso, estas aplicaciones están acelerando la inclusión financiera y reduciendo brechas históricas sin depender de la banca tradicional.
La inclusión financiera en México dejó de depender de sucursales, horarios y trámites, y se trasladó a los teléfonos de los usuarios, primero de la mano de la banca tradicional y ahora a través de las superapps, plataformas digitales que integra múltiples servicios en un solo lugar, desde transporte y entregas hasta pagos, crédito y ahorro, permitiendo al usuario resolver distintas necesidades cotidianas sin cambiar de aplicación.
Plataformas como DiDi, Rappi o Mercado Libre, con su brazo fintech Mercado Pago, redefinen el acceso al dinero, el crédito y los pagos digitales, en un fenómeno que ya transformó mercados como China y que comienza a consolidarse en América Latina.
De acuerdo con el estudio “SúperApps: El Nuevo Motor de Inclusión Financiera en México”, elaborado por DiDi y The Competitive Intelligence Unit (The Ciu), más de 19.5 millones de mexicanos ya utilizan servicios financieros digitales, una cifra que delata el punto de inflexión en el que se encuentra el sistema financiero nacional.
Este cambió se favorece de la creciente conectividad, pues México cuenta con más de 100 millones de internautas y una penetración de smartphones superior al 96%, de acuerdo con cifras compartidas por Ernesto Piedras, director general de The Ciu.
En ese terreno, las superapps han encontrado una ventaja difícil de replicar por la banca tradicional y es que ya forman parte de la rutina. Cada transacción, cada pedido y cada trayecto se convierte en un punto de contacto que fortalece la relación entre el usuario y la plataforma.
Las cifras de DiDi revelan que mientras un usuario visita una sucursal bancaria menos de una vez al mes, interactúa con una superapp más de 20 veces mensuales, integrando las finanzas en su vida cotidiana.
“El sistema financiero ya no está migrando, ya cambió”, señaló Alejandro Escobedo, responsable de la estrategia financiera de DiDi. “Durante décadas pensamos que la inclusión dependía de abrir más sucursales; hoy vemos que el acceso está siendo habilitado por la conectividad y los ecosistemas digitales”.
De acuerdo con el estudio, uno de cada tres adultos en México conoce los servicios financieros digitales y, de ellos, 55% ya los utiliza activamente, lo que equivale a más de 19.5 millones de personas operando fuera del modelo bancario tradicional.
El avance ocurre en un país marcado por profundas desigualdades financieras, el estudio revela que en el norte del país, el acceso a servicios financieros alcanza cerca de 84%, mientras que en el sur ronda 67%, una brecha de más de 16 puntos porcentuales. A esto se suma la desigualdad de género, 80.9% de los hombres tienen acceso a servicios financieros, frente a 72.8% de las mujeres.
Además, en el caso específico de acceso a crédito, solo 36% de las mujeres mexicanas puede obtenerlo, frente al 44% a los hombres. Esta brecha, aseguró Escobedo, es menor en las plataformas digitales, en DiDi, por ejemplo, alrededor de 46% de los usuarios de crédito son mujeres. Confianza digital: la clave de la adopción
La otra variable que explica esta aceleración es la confianza en servicios de uso cotidiano. El estudio muestra que ocho de cada 10 usuarios digitales en México conocen DiDi, y entre quienes la identifican, casi la mitad reconoce también su oferta de servicios financieros.
Ese reconocimiento se traduce en adopción y en resultados concretos, pues el 86% de los usuarios percibe que estos servicios han mejorado su economía personal.
El crecimiento de los servicios financieros dentro de las superapps ya alcanza niveles de escala relevantes, en el caso de DiDi, se han otorgado más de 20 millones de créditos, mientras que su solución de pagos, DiDi Pay, acumula más de 40 millones de transacciones. A esto se suma una base de más de 2 millones de usuarios en DiDi Cuenta y una adopción creciente de su tarjeta de crédito digital.
El fenómeno tiene un referente evidente en China, donde plataformas como WeChat y Alipay están completamente integradas en la vida digital, desde pagos hasta inversiones y seguros. México avanza en esa dirección, aunque en una etapa más temprana, el país ya cuenta con cerca de 1,000 empresas fintech, lo que lo convierte en el segundo ecosistema más grande de América Latina.
El estudio de DiDi y The Ciu anticipa que 92% de las personas espera manejar su dinero principalmente desde aplicaciones digitales, ya sea de forma total o en esquemas híbridos con la banca tradicional.